,

Catarsis de Destrucción 08

Esos extraños y pintorescos momentos donde aún tenía ganas de hacer algo se han desvanecido para jamás volver… Y ahora lo único que añoro con todo mi ser es la inexistencia absoluta, el místico elíxir del encanto suicida, las delirantes caricias de la dulce muerte… Más allá de eso, nada me importa ya gran cosa ni tampoco nadie. Con frenética amargura, me percato una y otra vez de que no sabemos amar; lo único que queremos es poseer, manipular, imponer y controlar a otros. Este mundo execrable está acabado y los nauseabundos seres que lo habitamos estamos condenados al vacío más infame y la miseria eterna. Es mejor, así pues, desvanecerse lenta y dolorosamente mientras la sangre escurre de nuestras muñecas y las últimas lágrimas de este inmanente y solitario sufrimiento empapan nuestro rostro marchito y melancólico… La navaja resultó ser mejor compañía que cualquier patético mortal; especialmente mucho mejor que cualquier mujer exótica, bebida embriagante o sustancia prohibida. Esta noche, por suerte, todo habrá terminado… Y, cuando el sol se asome por aquella ventana donde tantas veces creí vislumbrar tu rostro de ángel, tan solo mi cuerpo frío y mi corazón fenecido habrán de yacer en esta fúnebre y deprimente habitación… Sin ti, mi eterno e imposible amor, yo morí de tristeza. Y solo espero, tras haber cruzado definitivamente el misterioso umbral, reconocerte y preguntarte: ¿por qué me arrojaste a esta horrible y repugnante realidad? ¿Por qué me abandonaste a mi suerte, sin tu guía ni tu luz? ¿Por qué tus alas centelleantes no me cobijaron cuando mi llanto y mi sangre más suplicaban por tu divino consuelo? ¡Ay! Toda mi vida no ha sido sino una tragedia de la cual quizá ni siquiera la muerte podrá librarme por completo, y tu inmarcesible recuerdo se convertirá en la daga envenenada que habrá de atormentarme en cualquier posible universo.

*

Ojalá que cuando muera no reencarne ni vuelva a tener consciencia de ser yo, pues ya suficiente he tenido con soportarme todo este tiempo donde he fingido que vivo. Y donde he tenido que soportar a mis inicuos semejantes más de lo que debería, aunque esto haya terminado por mostrarme una lección invaluable: únicamente en la más recalcitrante soledad se puede ser uno mismo permanentemente. Sí, tan solo cuando nos hallamos en el aislamiento más cruento es cuando podemos comenzar a amarnos a nosotros mismos un poco; o, cuando menos, a intentar no odiarnos con una ferocidad paradójica. El descubrir quienes somos en realidad es un asunto mucho más complejo; y para el cual, quizá, tenemos que morir internamente tantas veces como sea necesario hasta alcanzar la metamorfosis final de nuestro espíritu liberado. ¡Ay! Ojalá esta noche trágica fuera la última…

*

El infernal holograma que nos mantiene atrapados aquí ciertamente tiene algunos defectos, y el mayor de ellos parece ser el amor; pero no el amor humano, tan plagado de emociones contradictorias y promesas sin sentido. Me refiero al amor puro y divino: ese que dura menos que un suspiro y que no tiene nada que ver con el contacto sexual, ese que trastorna el alma y evoca a la muerte. Probablemente, todos nos dirigimos hacia allá sin saberlo; pues no pertenecemos aquí y jamás lo haremos. Somos viajeros del tiempo y el espacio, habitando formas orgánicas que serán desechadas en breve y padeciendo las desavenencias de un mundo cuyos frenéticos lamentos ya no pueden ser silenciados por ningún otro vampiro encubierto. No queremos amar, sino solo ser amados. No podemos amar; solo queremos poseer, controlar e imponer… En el fondo, quizás es así porque tenemos tanto miedo de mirarnos de frente y desde lo más profundo… Y descubrir que todo aquello que creíamos ser no es sino una pintoresca ilusión detrás de la cual nos hemos escondido durante tanto tiempo, y cuyos ecos no dejan de atormentar con insana melancolía nuestro espíritu asfixiado. Pronto todo acabará y eso será lo mejor, ya que finalmente el triste y famélico parloteo de la humanidad será devorado por el réquiem del vacío. No quedará nada de nosotros, ni siquiera un efímero suspiro que aún deba ser silenciado ni un patético lienzo que deba ser aniquilado. Tal es el destino, no obstante, de una raza fatalmente condenada desde el comienzo y adherida a las más aberrantes ideologías.

*

La triste y horrible pseudorealidad es muy fuerte; tanto que creo sinceramente que nadie puede darle la contra ni escapar de ella por completo, pues siempre conoce, con excelsa sabiduría, nuestros mayores miedos y defectos. Nos conoce incluso quizá mejor que nosotros mismos, y es que ¿acaso sabemos quiénes somos en realidad? Únicamente títeres de oscuros intereses, marionetas de creencias implantadas y contenedores de emociones destructivas que sirven como fatal alimento de entidades desconocidas. Nuestro miserable y patético destino ha estado escrito desde el principio de los tiempos, y cualquiera que así no lo crea debe estar aún más ciego y engañado que el resto. La humanidad es un desperdicio, una aberración siniestra cuyo fracaso es más que inminente. Puede que me llamen pesimista, pero prefiero mirar a la realidad de frente y sin filtros. Porque creo que, de existir algo parecido a la verdadera espiritualidad, sería solo eso: dejar de mentirse por completo, dejar de pretender que algo más es responsable de nuestras acciones y ser sincero con uno mismo de una manera no antes conocida. Por desgracia, el mono parlante no está aún listo para eso y puede que jamás lo esté; puesto que a este bufón cósmico nada lo complace más que adherirse a pintorescas mentiras y ser adicto de su propia devastación inmanente… … Creo que somos muy débiles y, por ende, fácilmente dominados por cualquier deplorable influencia externa. De existir algo parecido a los demonios, nosotros, sin duda alguna, seríamos sus eternos esclavos.

*

Y, al final, acaso ni siquiera el amor es tan sagrado como el encanto suicida; no para alguien tan deprimido y roto como yo: un loco pesimista que ha perdido todo anhelo de seguir existiendo y cuyo espíritu lleva ya tanto tiempo padeciendo los infames estragos de un sinsentido abyecto…

***

Catarsis de Destrucción


About Arik Eindrok

Deja un comentario

Previous

Amor Delirante 60

Desasosiego Existencial 05

Next