,

Amor Delirante 48

Es imposible no supeditar la felicidad a alguna persona o actividad, pues esa es, de hecho, la mayor debilidad humana que siempre se busca negar. Siempre se busca evitar la soledad a cambio de cualquier compañía o actividad, sin importar si esta resulta incluso absurda o estúpida. Pareciera, así pues, que hoy en día es preferible cualquier cosa antes que estar solo; como si esto último no fuera mucho mejor que depender de alguien o algo para continuar en una realidad que, en su esencia más pura, es una completa aberración.

*

¡Cuán falso es el concepto de la fidelidad en los días actuales y acaso también en los pasados! Sería mejor aceptar que, después de un tiempo, todo se acaba irremediablemente y surge entonces, de modo inevitable, la necesidad de besar otras bocas y deleitarse con otras pieles. Si el infame mono parlante no fuera tan hipócrita ni se autoengañara tanto, podría aceptarse esto y demás conductas más que naturales en él con una facilidad bárbara.

*

No sé qué signifique esto que ahora siento, pero sé que va a doler y que eso no puede ser bueno. O quién sabe, pues acaso la existencia simplemente consista en puro sufrimiento y penurias interminables… Quizás entonces enamorarse siempre conlleve al mismo punto que cualquier otra cosa en la vida: al de un inmanente y cruento sinsentido que solo puede ser mitigado mediante el suicidio.

*

Dos personas que se extrañan son como dos tontos que juegan a separarse sin saber que, una vez que dos elementos del mismo sistema han entrado en contacto, jamás vuelven a alejarse del todo… O al menos eso es lo que dicen algunas teorías demasiado humanas, aunque dudo que sean ciertas en plenitud. ¿Qué más da, pues, estar cerca o lejos de aquel ser que algún día dijimos o creímos haber amado con todo nuestro corazón? Si, al fin y al cabo, todo muere tarde o temprano. Y si, al igual que la vida misma, el amor no es sino uno de los más hermosos y a la vez más destructivos espejismos en los que nos vemos arrastrados incluso de manera completamente enloquecedora, contradictoria y bestialmente atroz.

*

Solía creer que nuestra conexión era especial, que tú eras la única persona a quien yo podría amar. Supongo que me envolviste bastante bien con tus mentiras y que conseguiste atraparme entre tus piernas con tu espectacular fragancia, pero hoy el hechizo se ha terminado. Sé que tal vez no encontraré a nadie como tú jamás, pero no importa ya; porque, sin importar qué, es evidente que nuestro amor ha muerto… Y que yo, asimismo, habré muerto presa de la insana melancolía que desde hace tanto me ha cobijado y que ahora, sin ti, a mi alma ha devorado.

***

Amor Delirante


About Arik Eindrok
Previous

Romántico Trastorno 30

El Halo de la Desesperación 37

Next