Entronización Demente

Me embaucó una anómala y refulgente sombra sin nombre

Al menos así creía no conocerla e ignorar su origen atroz

Nunca colegí que acaso fuese yo su creador ni su próximo deudor

Embaído por poderes dementes falsifique los propósitos del ritual

Entre la añoranza de sahumar los dolores de mi alma fui cediendo

Ante sus sugerencias enloquecedoras comencé a perder la consciencia

Hasta que, en cuestión de minutos, no reconocía más mi figura

Más allá de mi sombra los relámpagos habían sido liberados con violencia

Mi escasa resistencia y mi endeble voluntad no significaron nada para su poder

Debilito todas mis fuerzas y absorbió la energía de mi alma y de mi mente

Alcanzo su máximo desarrollo sin que yo pudiera hacer algo para frenarle

En el interior me ahogaba, tan solitario y sin posibilidades de un grito proferir

Lo que sea que fuese se enquistó en mi corazón con sepulcral vehemencia

Temía con una mezcolanza de horror y agonía, con indecible algarabía

Que ni siquiera la muerte de sus garras pudiera arrancarme para renacer

Quizá aún seguiría estando conmigo esa impúdica forma tan parecida a mi reflejo

Me zahería cada vez que podía, intuyendo que era cada vez menos yo y más ello

¿Cómo podía haber imitado tan perfectamente mis percepciones y nociones?

¿En qué clase de criatura estaba convergiendo mi absurda existencia multiforme?

Tal vez eran demasiadas las cosas que luchaban tan ferozmente por dominar mi ego

Y, al motejarle e imponerme, solo conseguí enfurecer sus gomosas mandíbulas

Aunque sabía que era solo una quimera, pues su identidad era inextricable

¿Debía continuar oponiéndome a la presión insoportable de sus apariciones?

Ya no podía continuar evitando sus intervenciones en cada faceta de mis visiones

¿Qué demonios era esa entidad y por qué era yo al que tanto le susurraba?

¿Era yo asqueroso también y solo una vil masa de desperdicio putrefacto y vacío?

No podía saber quién o qué era en realidad, tampoco recurrir a la atroz ilusión

Pues ahora sabía que yo le había creado, aquello al fin me había suplantado

Cuan funestos llegaban a ser los sonidos que desprendían cuando nacían

Sus rostros expresaban la estupidez de la existencia humana corrompida

¿Realmente iba a desaparecer y ellos obtendrían el control de este traje alienado?

No recuerdo la última vez que pude ser yo, al final ellos me habían fragmentado

.

Libro: Último Suspiro


About Arik Eindrok

Deja un comentario

Previous

Espectral Apoteosis

Versatilidad

Next