,

Ecos de Angustia 01

En tu cuerpo nacieron y murieron todos mis deseos, pues desde entonces no he vuelto a sentir una atracción similar por nadie y no creo volver a sentirla. Tú inspirabas a mi alma, tus labios poseían magia pura y tu sonrisa significaba la elocuente sinfonía que siempre cautivaba mi razón. Y, en cada vehemente intercambio, algo más que lo corporal se impregnaba en mí; era como si la absorción fuese a un nivel más elevado. Todo lo que tú eras vibraba con un ritmo que parecía sincronizarse con el de una realidad donde solo existía temporalmente el Sol y donde tus ojos poseían su mismo calor. Nunca dejé de preguntarme cómo pudiste haberme gustado tanto, cómo pude haber enloquecido de tal manera cuando te fuiste para siempre. Supongo que, al morir, le preguntaré a ese tal Dios cómo puede ser posible amar tanto alguien para luego tener que pasar el resto de tu vida intentando olvidar todo lo que viviste con esa persona…

*

No importa si nadie llega a leer nunca lo que escribo; ya que, de cualquier manera, nadie estuvo nunca ahí cuando mis escritos eran lo único que me salvaba del absurdo, de la locura y de la muerte. A ellos, mis amados escritos, les debo el alma; porque solo ellos estuvieron ahí y solo mis letras sirvieron como refugio cuando la tristeza parecía conquistarlo todo en mi lamentable oscuridad… La humanidad entera puede irse mucho al diablo, pues su inútil e intrascendente existencia fue una de las razones por las cuales siempre fui yo tan infeliz. Jamás lograré comprender por qué tuvo que existir algo así, por qué contradicción siniestra seres tan inferiores y vomitivos como nosotros tuvieron que contaminar este pobre planeta… Mi amargura es infinita y mi desesperanza profiere ecos que saben a eternidad carcomida, mas sé que ya nada puede hacerse para evitar el colapso. Y la verdad es que añoro mi ocaso por encima de todo y de todos, puesto que tal fue siempre mi irrefrenable destino y mi corazón suicida añora cumplir la última voluntad de los ángeles caídos… Yo siempre detesté este mundo, pero más que nada me destaré siempre a mí mismo porque no me fue conferida la posibilidad de elegir no haber estado aquí y no haber conocido nada de esta aberración latente llamada civilización. No puedo sino desternillarme cuando algún pobre diablo asevera que somos la creación de alguna entidad superior… Quizá sí, pero supongo solo nos creó para matar el tiempo y para desaburrirse un poco de su insoportable y divina soledad.

*

La tristeza es inevitable cuando uno se percata del tipo de existencia en el que se encuentra y del tipo de plano infernal en el que debe, desafortunadamente, pasar cada uno de sus trágicos y patéticos días. ¿Acaso podría alguien, siendo plenamente consciente de esto, no sentirse desesperadamente triste y horrorosamente pisoteado? ¿Cómo es posible entender cosas así? ¿Cómo es posible sobrevivir un día más cuando incluso los buenos momentos no son sino temporales consuelos para una agonía mucho mayor y peor? Quien sea que haya dictado las reglas de esta realidad, indudablemente nos quiso hacer el mayor daño posible.

*

Intenté acariciarte hoy en mis sueños, pero incluso ahí la distancia entre ambos fue evidente… Nos perdimos para siempre, y lo que alguna vez compartimos ahora le pertenecen solo a la muerte. Nada quedará de nosotros, ni siquiera el más efímero recuerdo. Sin embargo, en mí vivirás eternamente; porque para mí tú siempre significarás lo más hermoso y sagrado que alguna vez yo haya conocido y experimentado. Tus ojos me han guiado hasta este momento en el que debo ser valiente y arrojarme al vacío con el único fin de asesinar mi humanidad y abrir el portal hacia las revelaciones del sol naciente.

*

Esta noche te pienso más que nunca, pero también pienso en que a tu lado hubiera sido más infeliz de lo que ya soy estando solo. Y es que, aunque todavía te amo demasiado, también he comprendido que, como tantas otras cosas más e incluso por encima de ellas, el amor no es sino una límpida quimera que sabe infiltrarse muy bien en nuestros corazones y roer con bastante habilidad nuestro raciocinio. No importa las lágrimas que derrame ni si me paso la vida entera pensando en ti, lo único que ahora resulta imperante es ser plenamente consciente de que este adiós es eterno.

*

Ecos de Angustia


About Arik Eindrok

Deja un comentario

Previous

Sepulcral Desesperanza 02

El Color de la Nada 53

Next