Tratamiento psiquiátrico intenso o suicidarme; ya tan solo me restaban esos dos caminos… Pues definitivamente no veía otra alternativa para el caos absurdo que impera en mi desdichada y humana alma. La desesperación de existir era cada día más fuerte y socavaba con mayor fuerza mi deprimido ser, hundiéndome más y más en mi propio abismo de miseria incuantificable… ¡No puedo más! ¡Me rindo! ¡Al diablo con todo! Prefiero estar drogado, loco o muerto que seguir viviendo de este modo. Y prefiero morir entre tus brazos, mi bello y divino ángel, que pasar el resto de mi vida sin tu amorosa y celestial luz.
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