Tratamiento psiquiátrico intenso o suicidarme; ya tan solo me restaban esos dos caminos… Pues definitivamente no veía otra alternativa para el caos absurdo que impera en mi desdichada y humana alma. La desesperación de existir era cada día más fuerte y socavaba con mayor fuerza mi deprimido ser, hundiéndome más y más en mi propio abismo de miseria incuantificable… ¡No puedo más! ¡Me rindo! ¡Al diablo con todo! Prefiero estar drogado, loco o muerto que seguir viviendo de este modo. Y prefiero morir entre tus brazos, mi bello y divino ángel, que pasar el resto de mi vida sin tu amorosa y celestial luz.
*
Ya no sé lo que pasa conmigo, tampoco sé si quiero saber o si me importa. Lo único que sé es que no matarme esta noche donde todo ha colapsado dentro y fuera sí que sería una nueva derrota.
*
Ya no sé quién o qué soy, y quizás eso me asusta un poco. Tengo miedo de perder el control en cualquier momento y dejar que eso se apodere de mí. Puede que haga cosas extrañas, que cometa múltiples asesinatos y crímenes. Luego, se irá y me devolverá mi mente, pero solo para hacerme pagar por algo que él (y no yo) hizo…
*
No quiero nada ya ni tampoco a nadie. Quisiera solo nunca haber sido algo, siempre haber sido nada. ¡Maldita sea! ¡Cómo me odio! Y encima tengo que soportarme todo el tiempo de aquí a mi muerte… Lo que en verdad me atormenta más todavía es el hecho de saber que soy tan humano, tan inútil y cobarde para intentar acabar con mi miseria yo solo.
*
Que exista la reencarnación lo arruina todo, no le da sentido a nada. Mucho menos si consideramos que no podemos elegir nuestra vida basándonos en nuestro estado actual. Así pues, de nada me va a servir entonces suicidarme alegremente, pues tristemente tendré que volver a existir.
*
No me interesa vincularme de ningún modo con ninguna persona, ya tengo suficientes problemas conmigo como para lidiar con los de otros. Ni hablar de tener hijos, porque creo que los mataría (o me mataría yo más bien) antes del primer año.
***
El Color de la Nada