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Amor Delirante 18

Quizás el destino, pese a todo, ha sido obsequioso conmigo, pues me ha permitido conocerte en tu absoluta majestuosidad sin importar que este mundo ahíto de avaricia y desperdicio me consuma cada vez más. Recuerdo cuando me gustaba abrazarte cada noche y experimentar esa dulce sensación que significaba todo para mí. Entonces pensaba con bárbara ingenuidad que podía todavía postergar un poco más mi encuentro con la navaja, pero hoy ya no puedo hacer eso; hoy es mi gran momento, mi gran y último acto en este absurdo teatro. El suicidio no puede postergarse más, hoy me mato porque sé que ya jamás a mi lado volverás.

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Yo no esperaba que progresáramos juntos, tan solo anhelaba que no nos estorbáramos. Pero parece que dos almas tan rotas como las nuestras solamente pueden sentirse cómodas en soledad. Parece que dos seres tan dementes como nosotros tan solo pueden hallar un poco de tranquilidad en el aislamiento total. Así pues, prefiero renunciar a ti para no estropear más tu camino. Agradezco infinitamente todo lo que me brindaste, pues a tu lado aprendí demasiado sobre mí y la vida misma. Te recordaré por siempre y te amaré aún más después de nuestra despedida. Y, si existe otra vida, espero poder volver a conocerte y, ahora sí, amarte más allá de mi tonta humanidad.

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Moriremos eventualmente… Y entonces nuestro amor será solo polvo al igual que nosotros y todo lo que alguna vez ha sido. Lo único que me entristece es pensar que jamás volveré a mirarme en el precioso brillo de tu inmarcesible mirada y que jamás volveré a sentir que hundirme en tu inefable alma puede mitigar toda la miseria del mundo.

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La segunda vez que creemos enamorarnos solo estamos tropezando con la misma piedra, pero en un sendero distinto; acaso uno más absurdo.

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Aguardaría hasta una eternidad para poder atisbar una vez más esa luz que solo tú podrías emanar, pues tu sonrisa es el único resplandor que todavía puedo atisbar en esta imperante y siniestra oscuridad que me apabulla hasta mi mente trastornar.

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Eres la mística y esplendorosa estrella que, al ocultarse el sol, se vierte sobre mí y embota de sublimidad mi ser. Eres esa hermosa silueta que, cuando me cobija entre sus brazos, me hace desear un poco menos la muerte y soportar otro ridículo amanecer si sé que contigo por la noche estaré. Sé que este hechizo de amor no durará por siempre, acaso termine muy pronto, pero no importa. Estoy dispuesto a amarte mientras tanto y luego, si es necesario, podría incluso hasta en tu nombre matarme.

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Amor Delirante


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