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La Agonía de Ser 35

Aún en los supuestos momentos felices de mi blasfema existencia, jamás consideré a la vida como algo bello ni algo que debería seguir haciendo. Tal concepción sería inadecuada, pues tan solo estaría matizando la infinita cantidad de sufrimiento y miseria diaria con efímeros y ocasionales simulacros de felicidad.

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La pequeña cantidad de cosas buenas y hermosas que supuestamente tiene la humanidad ni siquiera podrían compararse un poco con la incuantificable cantidad de cosas malas y horribles que posee al mismo tiempo. De lo que se deduce, por simple matemática, que la humanidad no es algo que deba seguir existiendo; ni siquiera algo que debió haber existido.

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Las personas intentarán justificar el sinsentido de sus vidas con cualquier cosa: familia, hijos, padres, dinero, sexo, trabajo, estudio, ciencia, poesía, filosofía, literatura, arte, música, televisión, entretenimiento, drogas, alcohol, comida, etc. Al final, esto es totalmente natural y hasta necesario, pero no por ello deja de ser una patética mentira que nos hemos repetido constantemente para evadir la cruda realidad: no hay razones para existir y nunca las habrá.

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Tan solo la muerte era real, pero el ser no estaba aún preparado para ello y prefería continuar en su absurdo e innecesario andar… Prefería seguir esparciendo su miseria y experimentándola al mismo tiempo, pretendiendo que sus actos significaban algo, inventando deidades que justificaran su maltrecha esencia y, encima de todo, reproduciéndose estúpidamente sin sospechar que tan solo estaba alimentando a la pseudorealidad con más títeres.

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Entonces aquel sujeto me dijo mientras yacía al borde de la muerte en la cama de aquel hospital: “Hijo, confiésame tus pecados”. Pero yo le respondí: “Padre, tan solo tengo un pecado: no haberme suicidado”. Y él respondió: “¡Arderás en el infierno ante tal sacrilegio!”

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Demasiado harto para continuar en esta putrefacta realidad, demasiado indiferente para intentar cosas nuevas, demasiado cansado para pretender un cambio y demasiado suicida como para volver a creer en esas estupideces de la gente común que dice que todo tiene un sentido.

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La Agonía de Ser


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