Amor Delirante 29
Y pensar que éramos solamente dos extraños cuyas almas se atraían tanto, pero cuyos caminos tardaron tanto en cruzarse. Ahora que sostengo tu etérea mano lo único que quisiera es recostarme y contemplar cada una … Leer más
No hay razones para existir
Y pensar que éramos solamente dos extraños cuyas almas se atraían tanto, pero cuyos caminos tardaron tanto en cruzarse. Ahora que sostengo tu etérea mano lo único que quisiera es recostarme y contemplar cada una … Leer más
Algún día despertaré contigo y te miraré centelleando como nunca Cada etéreo día a tu lado será más hermoso que la poesía más idílica Nos deslizaremos por vertiginosas olas de perfecta y sempiterna armonía Y … Leer más
A Leiter no le quedó otra opción más que aceptar. Salió airado del cubículo del jefe de astronomía y se empecinó en hallar el porqué de tan extravagante y opresiva medida en su contra. No … Leer más
Me deshice de absolutamente todo, únicamente me quedé con lo más indispensable para sobrevivir en esta cárcel de argucias infinitas que era la existencia humana. Detestaba mirar todas esas absurdas posesiones materiales y saber que, … Leer más
A los otros cinco jefes de área no los conocía Leiter, y la verdad no le interesaba. Debían ser simples humanos apasionados y enfermos por la ciencia, los miró y algo raro ocurrió. Nunca había … Leer más
Tu alma encajó con la mía sin necesidad de unir las piezas, pues por sí mismas nunca estuvieron separadas; tan solo esperaban reencontrarse en el éxtasis de la locura suprema que nos dejaría a ambos … Leer más
El día nimbaba y una mañana como cualquier otra comenzaba para Leiter. A decir verdad, se sentía inundado por ideas que atormentaban su cabeza. Había asistido con un psiquiatra hacía tiempo, pues un recuerdo espantoso … Leer más
¡Con qué furor reclamaba el retorno al origen supremo del ser mitificado! Y es que vivir me hacía postrarme ante los pies del martirio personificado No quería hacerlo, pero era forzado a proseguir enclaustrado en … Leer más
Te detesto… Sí, te detesto, pero no me lo tomes a mal. Te detesto por tantas razones que ni yo podría explicarlas, pues son tan variadas como intensas. Detesto escribirte poemas, detesto que tu centelleante … Leer más
Cuando Lezhtik termino su discurso, los estudiantes parecían despertar de un sueño, se tiraban al piso y soltaban injurias, se quejaban de un dolor de cabeza y de algo que no podían describir. Era como … Leer más