Alterada la taciturna alegría de los ojos de dios, contemplaba el mundo atroz
Mundo cruel e irremediable, plagado de seres infames llamados humanos
Quienes mataban por gusto y gozaban con diversiones tan patéticas y ruines
Las herméticas enseñanzas jamás se mostraron ante tales alimañas sedientas
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Pobres monos y viles profanos, incultos de la verdadera e inefable eternidad
Cual ovejas siguen falsos credos e idolatran tontos con dinero o fama temporal
Un asqueroso papel que ha tenido como labor idiotizar al mundo entero
Para las mentes débiles la ausencia de consciencia es el cielo; lo más adecuado
.
Para los pocos que ostentan belleza solo resta el adorable infierno del interior
Que en las llamas refulgentes se insaculen las criaturas engendradas en la noche
En los valles del dolor resurgirá el ejército que destruyó al gobierno del falso dios
A los soberanos solo les queda suplicar por la ausencia de realeza, por el destructor
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Vale más morir aquí que soportar la toxicidad de los viles títeres de carne y hueso
Vale más el suicidio sublime que la tolerancia de la travesía sin fin en este averno
No querer seguir, ir en contra de la normalidad, talento y felicidad es para nosotros
¡Qué pequeños y efímeros los deseos se tornan en esta agobiante y malgastada realidad!
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No sin demasiada ensoñación se oculta el triste corazón de la fantasía al amanecer
Fantasmas de un paraíso contrariado con la naturaleza arrogante del último color
Pétreas y lóbregas flores coronaron el altar que de las sombras surgió absurdamente
Enmendó la luz y adivinó el fragor, sufrió al saber de tanto dolor en vano proferido
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Nadia había osado matizar las corrientes del vértigo más divino de este modo
Hacedores de mala vibra, esparciendo una figura de aciago cetro y cuernos falsos
Féretros orlados con los nombres de los únicos pensadores inciertos que se mataron
El camino torcido, la mente vacía y el alma pendiendo de las ramas; ¡este es el fin!
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Irrefrenable Tristeza