Amor Delirante 37
Tus engusanados miembros no detuvieron los frenéticos deseos que tenía de poseerte aquella psicótica noche, pues solo tu inefable silueta era la que me excitaba hasta el delirio. Por eso tu tumba estaba vacía cuando … Leer más
No hay razones para existir
Tus engusanados miembros no detuvieron los frenéticos deseos que tenía de poseerte aquella psicótica noche, pues solo tu inefable silueta era la que me excitaba hasta el delirio. Por eso tu tumba estaba vacía cuando … Leer más
Y, cuando subí al autobús, no pude hacer otra cosa sino hundirme en mi miseria Los deseos de suicidarme eran más reales y violentos que en cualquier otra noche Sé que era tan inverosímil, que … Leer más
El mensaje provenía de una dimensión desconocida, de un rincón del cosmos donde solo yo podía escucharlo. No creo que fuese mi enfermedad la que me permitía atisbar a esos seres de manos rojizas y … Leer más
La frigidez de tu escultural cuerpo aumentaba conforme transcurrían los días, pero estuve consciente de eso desde el comienzo. Sabía que el hedor y la rigidez acabarían con tu peculiar silueta, que tu inmarcesible belleza … Leer más
Hoy no hay ya razones para sentirse mínimamente feliz, para sentirse bien de algún modo ni para experimentar placer alguno. La irrelevancia lo abarca y lo contamina todo con su infinita esencia. Y las escasas … Leer más
Abajo en el repugnante agujero de la inmunda percepción es donde me hallo tristemente, rodeado de sombrías falacias que me he inventado con tal de sobrevivir un día más; aunque, en verdad, carezca de todo … Leer más
El extraño universo de la tristeza infinita se derrumbaba, todo se venía abajo. Mertin había alcanzado a sostenerse con la mano que no había sido consumida por la oscuridad necroazul. Sintió cómo el tiempo regresaba, … Leer más
La tristeza fue mucho más real cuando comprendí plenamente que tu partida era total Acaso el engaño me cobijaba, me protegía y me brindaba quiméricas ensoñaciones Sí, era bueno aquello: meras argucias para tergiversar la … Leer más
El sujeto que ahora merodeaba frente a ellos estaba rodeado de Belz y se percibían una gran maldad y hostilidad que emanaba de él. Finalmente, se descubrió levemente la cara. Era terriblemente pálido, con los … Leer más
¿Vengarán las ensoñaciones el tedio que la existencia ha producido? ¿Será suficiente con el suicidio divino para olvidarme de esta vida nauseabunda que, por accidente, he soportado hasta haberme desvanecido? Ojalá que sí; ojalá que, … Leer más