Romántico Trastorno 37
La existencia no era algo bello para nada; no era algo deseable ni que debiera prolongarse. Era más bien un constante estado de crisis interna e infernal desesperación del cual únicamente el encanto suicida podía … Leer más
No hay razones para existir
La existencia no era algo bello para nada; no era algo deseable ni que debiera prolongarse. Era más bien un constante estado de crisis interna e infernal desesperación del cual únicamente el encanto suicida podía … Leer más
El mundo sería un mejor lugar tan solo si desapareciera casi toda la humanidad y si los pocos que quedaran vivos se despojaran de todo rastro de su anterior esencia. Esa es la única manera … Leer más
Mi vida es tan miserable como la de cualquier otro ser, pero cuando estoy contigo debo admitir que todo luce mejor. Este absurdo maldito se torna más llevadero y hasta creo que podría intentar ser … Leer más
¡Que se acabe el mundo ahora mismo, antes de que el absurdo que en él impera nos acabe a todos! O quizás es ya demasiado tarde y ya todos estamos acabados por dentro, puesto que … Leer más
El embriagarse cada noche con mujerzuelas y juegos, en compañía de seres igualmente decadentes, no era un pecado de ningún tipo, siempre y cuando se consiguiera, cuando se estaba en su imponente y atroz dominio, … Leer más
¿Por qué había de serme tan difícil existir del mismo modo absurdo en que lo hacían todos? Yo no era diferente, ni siquiera quería vivir. Era solo que había en mí una sensación de profunda … Leer más
El acto de hundirse en el ocaso propio no es para nada algo cobarde, no es un escape ni tampoco una salida fácil. Desvanecerse así, tras una profunda y sublime etapa de prolongada reflexión e … Leer más
Y, aunque aquel era el sendero para horadar en la perdición más absoluta, también sabía que no quedaba otra alternativa para un ser hastiado de existir como yo. Muchas fueron las contradicciones que dilapidaron mi … Leer más
Pensar que mañana contemplaré nuevamente otro absurdo amanecer es, con toda certeza, la cosa más deprimente que inunda mi ser. Y es que sencillamente ya no soporto seguir existiendo ni un segundo más y no … Leer más
Un ínfimo periodo de divina soledad bastó para convencerme de que mi verdadero enemigo estaba en mi interior. Es decir, en el exterior había enemigos por doquier, pero todavía eran vencibles; mas aquella monstruosidad que … Leer más