Tu partida

No podía creerlo, pero tenía que hacerlo; tenía que dejarte ir para siempre. Sí, pues entendía que tú jamás me habías pertenecido y que no buscaría que te quedaras conmigo en contra de tu voluntad. … Leer más

Tú no vales nada

El bello réquiem de la muerte ya se escucha cada vez más cerca Estas paredes frías no ofrecen un consuelo para tanta agonía Las ventanas no permiten ya que se ilumine mi miseria un poco … Leer más

Romántico Trastorno 21

Llovía, pero ya no era tan malo; no hoy que había decidido poner fin a este sacrilegio existencial. Normalmente, los días lluviosos me deprimían aún más que la vida, pero hoy ya no. Incrustaré lentamente … Leer más

La Execrable Esencia Humana 38

Vivir sin aceptar unas cuántas (o muchas) mentiras era inaceptable, he ahí el gran problema para los locos suicidas de poesía irrazonable cuyas mentes ya no podían tolerar más estos funestos autoengaños que uno debía … Leer más

Encanto Suicida 38

Tal vez por eso era soportable vivir, al menos por el efímero tiempo que debíamos hacerlo. Y lo era porque, al fin y al cabo, siempre quedaba la muerte como consuelo y el suicidio como … Leer más

Imposibilidad

Mi falso amor, ni único amor. Mi amor platónico, mi amor imposible. Sí, yo te contemplaba cada día con la misma ilusión, con la misma estupidez de quien sabe que añora algo que jamás podrá … Leer más

No hay novedades

No, no hay nada nuevo. No hay nada, en realidad. Nuevamente me asomo por la ventana y miro los mismos edificios, las mismas casas, las mismas personas que sonríen estúpidamente y cuya ignorancia y felicidad … Leer más

La Execrable Esencia Humana 37

Siempre me decían que había que vivir, pero nunca estaba claro el por qué ni el para qué. Paradójicamente, eso era lo que menos parecía importarles a aquellos absurdos seres que se solazaban con las … Leer más

Encanto Suicida 37

Las personas intentan ser diferentes tan solo para llamar la atención, se entregan a las más deplorables prácticas con tal de sentirse únicas. Sin embargo, cuando te das cuenta de que verdaderamente lo eres, deja … Leer más

Amor Delirante 37

Tus engusanados miembros no detuvieron los frenéticos deseos que tenía de poseerte aquella psicótica noche, pues solo tu inefable silueta era la que me excitaba hasta el delirio. Por eso tu tumba estaba vacía cuando … Leer más