Encanto Suicida 17
El tiempo entre nosotros se esfumó, al igual que la extraña magia que centelleaba en el cielo sempiterno de nuestros tristes corazones. Algo en el interior se desgarró, se quebró en mil pedazos y tal … Leer más
No hay razones para existir
El tiempo entre nosotros se esfumó, al igual que la extraña magia que centelleaba en el cielo sempiterno de nuestros tristes corazones. Algo en el interior se desgarró, se quebró en mil pedazos y tal … Leer más
Evidentemente le molestaba su apariencia física, por lo cual seguramente, siempre que podía, se encargaba de denigrar a las personas que concedían excesiva importancia a la belleza terrenal, sabiéndose él mismo horrible y calvo prematuro. … Leer más
Me sentía extraño, pero pude vencer aquellas reflexiones impertinentes y actúe tal y como Lary me lo solicitaba. A mí me encantaba su boca, porque estaba fresca y sus gemidos me prendían mucho, aunque no … Leer más
Al fin volvía a mi hogar, a mi sucio y horripilante departamento en el segundo piso de la calle Miraluz. Ciertamente, había algo de repugnante en el hecho de salir a la calle y mirar … Leer más
Alterada la taciturna alegría de los ojos de dios, contemplaba el mundo atroz Mundo cruel e irremediable, plagado de seres infames llamados humanos Quienes mataban por gusto y gozaban con diversiones tan patéticas y ruines … Leer más
Mamá tocó mi hombro indicándome que ya había comprado todo lo que necesitaba y que podíamos, al fin, regresar. Luego de comer papá se la pasó mirando la televisión y durmiendo, particular atención dedicó al … Leer más
El comienzo de la difamación frenética en la muerte proyectada se solucionará Los ríos malsanos de calamidades inverosímiles cambiarán de manos muy pronto Los amos cervales serán otros, pero el resultado será igual entre todos … Leer más
Tal era la canción que Jicari, aquella niña pringosa de nueve años solía cantar a unos cuántos pasos de mi puerta. Los sucesos siempre ocurrían en el mismo orden: el señor Golpin llegaba borracho, drogado … Leer más
La pseudorealidad en realidad es incluso más inherente a nosotros que nuestra propia humanidad, es el vaho que impregna nuestros corazones y la razón por la cual continuamos, justo ahora, respirando, pese a saber de … Leer más