La Esencia Magnificente VI
A Leiter no le quedó otra opción más que aceptar. Salió airado del cubículo del jefe de astronomía y se empecinó en hallar el porqué de tan extravagante y opresiva medida en su contra. No … Leer más
No hay razones para existir
A Leiter no le quedó otra opción más que aceptar. Salió airado del cubículo del jefe de astronomía y se empecinó en hallar el porqué de tan extravagante y opresiva medida en su contra. No … Leer más
Leiter no lo podía creer, ¿acaso Poljka leía la mente o era la mejor adivina del mundo? Sabía tanto de él que comenzaba a asustarlo, pero se sentía seguro de forma inexplicable. Vagamente creyó escuchar … Leer más
Me deshice de absolutamente todo, únicamente me quedé con lo más indispensable para sobrevivir en esta cárcel de argucias infinitas que era la existencia humana. Detestaba mirar todas esas absurdas posesiones materiales y saber que, … Leer más
A los otros cinco jefes de área no los conocía Leiter, y la verdad no le interesaba. Debían ser simples humanos apasionados y enfermos por la ciencia, los miró y algo raro ocurrió. Nunca había … Leer más
Leiter, a estas alturas, conocía a los ayudantes y sabía que eran un caso perdido. En realidad, no eran tan numerosos como se creía. Se limitaban a puros recomendados o hijos de empresarios. A lo … Leer más
A Leiter solamente se le ocurrió una palabra para etiquetar a Klopt: idiota. Sin embargo, le extrañaba pensar que, si no fuese por Abric, ahora mismo él sería igual. En parte aún lo era, pues … Leer más
Entre más cerca se encuentran las personas en el exterior, más daño se hacen en el interior; tal es el principio fundamental de la imposibilidad del amor puro y sincero. No importa cuánto pretendamos autoengañarnos … Leer más
¡Con qué furor reclamaba el retorno al origen supremo del ser mitificado! Y es que vivir me hacía postrarme ante los pies del martirio personificado No quería hacerlo, pero era forzado a proseguir enclaustrado en … Leer más
Te detesto… Sí, te detesto, pero no me lo tomes a mal. Te detesto por tantas razones que ni yo podría explicarlas, pues son tan variadas como intensas. Detesto escribirte poemas, detesto que tu centelleante … Leer más
Cuando Lezhtik termino su discurso, los estudiantes parecían despertar de un sueño, se tiraban al piso y soltaban injurias, se quejaban de un dolor de cabeza y de algo que no podían describir. Era como … Leer más