Romántico Trastorno 33
Pensar que mañana contemplaré nuevamente otro absurdo amanecer es, con toda certeza, la cosa más deprimente que inunda mi ser. Y es que sencillamente ya no soporto seguir existiendo ni un segundo más y no … Leer más
No hay razones para existir
Pensar que mañana contemplaré nuevamente otro absurdo amanecer es, con toda certeza, la cosa más deprimente que inunda mi ser. Y es que sencillamente ya no soporto seguir existiendo ni un segundo más y no … Leer más
Un ínfimo periodo de divina soledad bastó para convencerme de que mi verdadero enemigo estaba en mi interior. Es decir, en el exterior había enemigos por doquier, pero todavía eran vencibles; mas aquella monstruosidad que … Leer más
No voy a negar que te extraño demasiado al despertar y no voy a decir que no me hace falta tu peculiar calor antes de dormir. Mentiría si te dijese que estoy bien y que … Leer más
El mundo, la humanidad y todo lo derivado de ella, incluyéndome, no hacían otra cosa sino asquearme hasta el punto de pensar solo en la muerte como el único remedio a tan atroz desvarío. Y, … Leer más
Es incompensable que aún existan infinidad de prejuicios y supuestas normas morales que indiquen la manera adecuada de vivir en sociedad, así como aquello que resulta aceptable. La moral, tal como el amor, dios y … Leer más
A veces creo que me amo demasiado como para no odiarme también en igual grado. He ahí la contradicción que me limita y me trastorna, la que me acerca al suicidio para atisbar la divinidad … Leer más
En cuanto entendamos que la existencia es una maldición, entenderemos también que antes de matarnos debemos primero destruir a todos los gobiernos, las religiones, las corporaciones, los bancos y, principalmente, a las élites que controlan … Leer más
La única razón para que continúe en esta vida aciaga es el implacable deseo de saber si el ser puede corromperse y embrutecerse todavía más; saber si algún día realmente la especie humana terminará por … Leer más
En el fondo, ser uno mismo tampoco significaba nada; era solo otra de las infinitas percepciones de la verdad que conducían, una y otra vez, al mismo y eterno destino: la muerte. * Aquí estás … Leer más
Y pensaba irremisiblemente que la muerte debía saber muy bien; mucho mejor que cualquier comida, que cualquier mujer, que cualquier bebida o que cualquier droga. Pero, sobre todo, siempre tuve la firme convicción de que … Leer más