Corazones Infieles y Sumisos IV
La madre de Alister estaba acostumbrada a este tipo de arranques por parte de su hijo, que desde hacía un tiempo venía exagerándolo todo. Al menos ella así lo creía, pues jamás en sus días … Leer más
Encanto Suicida 19
La humanidad, ¡qué gran chiste! Y pensar que alguna vez se consideró que esta raza de monos dependientes de zarandajas, adoradores del sexo y el dinero, ahítos de falsas ideologías y perfectamente corruptibles era la … Leer más
Corazones Infieles y Sumisos III
Pero ya era demasiado tarde, aquella vieja carroña había destrozado a Mateo y se había enrollado sus intestinos por todo el cuerpo mientras soltaba pavorosos gritos que parecían desgarrar la realidad en que se hallaba. … Leer más
El cáliz del absurdo
Las personas de este mundo carecen de todo sentido y viven sin merecerlo Tan estériles de espíritu y sobrados de putrefacción creen ser eternos Poseídos por un deseo intempestivo y nauseabundo de poder, sexo y … Leer más
Corazones Infieles y Sumisos II
La señora Laura no prestó atención a Vivianka y siguió hablando, ya estaba acostumbrada a la indiferencia de su hija en estos asuntos. Su fracasado matrimonio había diluido cualquier sensación de cariño y amor hacia … Leer más
El Halo de la Desesperación 08
La desesperación existencial no es comparable con ningún otro estado del ser. La mezcolanza de sensaciones que se experimentan cuando se llega a ese extremo es algo nada agradable, pues es más bien como una … Leer más
Corazones Infieles y Sumisos I
La tragedia se presenta comúnmente aunada con la incertidumbre. El vivir por el simple hecho de tener consciencia de ello no denota una superioridad racional en los cerebros estrechos. Pasa que los humanos se aferran … Leer más
Balsámico Ensueño
Mientras te abrazaba y te recostabas en mi pecho, pensaba en tus mágicos suspiros y tus nobles atributos que, tan violentos y afables, resplandecían más allá de la meseta onírica. Separando la mente del terrenal … Leer más
El Extraño Mental XLVI
Sin pensarlo dos veces, entré en los sanitarios y busqué aquel donde debía encontrarse Denis, o Akriza, mejor dicho. Ahí estaba, con el ano y la vagina más abiertos que nunca y todos batidos de … Leer más